Misión especial

Desde el momento en que desperté(*) y traté de contarle a personas cercanas TODO ESO, me topé con una verdad demoledora: el lenguaje, tal como lo conocemos, no alcanza. Las primeras veces me vi sacando frases que había escuchado un millón de veces sin que me transmitieran realmente nada. DESESPERANTE. 

¿Cómo se hace? ¿Cómo se cuenta bien contado? No es que haya que hacerlo, pero yo siempre comuniqué. Amo explicar cosas, desarmar hasta los átomos asuntos cotidianos y profundos. Y aún con tanto entrenamiento, no podía esbozar nada medianamente sensato. 

😶

Esa limitación terminó siendo un regalo inesperado: una verdad secreta, íntima, que vive dentro mío y solo yo puedo ver. Ahí me ubiqué conscientemente en el punto de vista subjetivo que siempre había habitado, pero que jamás había valorado. Y (otro regalazo) descubrí que de eso se trataba el amor propio. De la fascinación por mi perspectiva única, de vivir enganchadísima con mi peli personal, y desde esa alegría continua y genuina, transformar todo lo que me rodea.

🤩

Con tanto, imaginate, ya estoy hecha. Pero el tema de la comunicación nunca dejó de desafiarme, y hoy vivo sabiendo que esta traducción experimental es mi Misión Especial.

Todos los días aparece una asociación nueva, una vivencia que aclara, una historia personal que baja a tierra lo abstracto. O lo veo re bien contado en una peli o en un libro. O me reconcilio con alguna cursilería, haciendo con ella lo que más me gusta: desarmarla hasta los átomos.

㊗️

A esto me dedico. A explorarme en la vida cotidiana, encontrar códigos, traducirlos y compartirlos. Es imposible (por ahora) poner esto en el casillero de Ocupación en un formulario, pero de verdad se siente como un gran misión. 

🎇

Hoy inauguro este espacio de blog old school, para seguir explorando las posibilidades de estos mensajes. Sin algoritmos, sin invasión, sin alertas y sin métricas. Cuando te acuerdes, si querés, pasás a ver qué hay de nuevo. Aquí estaré, como siempre, jugando :)

¡Gracias por leerme!

_____

(*) Es como un salto enorme de conciencia, que sucede de un segundo a otro. Podés percibir con total claridad lo que antes estaba oculto (como verle los hilos a tu historia, a la realidad, al universo entero) a la vez que recordás que... ¡vos ya lo sabías! Así de zarpado y hermoso como suena.

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