Siempre fui mi cita ideal: fui sola a recitales, cines, barras de bares. Viajé muchas veces y hasta me fui a vivir a una casa en medio de la nada.
Llevé a cabo proyectos creativos, y varios fueron muy exitosos.
Hice todas las terapias del mundo.
No esperé a nadie para cumplir mis sueños y mi vida siempre fue muy divertida.
Aún con ese nivel de compromiso y juego, lo del autoestima no me terminaba de pasar. Yo esperaba que en el acumulado apareciera más confianza en mí, o amigarme con mis partes dudosas, tal vez callar el diálogo interno horrible, o de una vez por todas sentirme merecedora de que me pasen cosas lindas. Y no, no me pasaba, che. Aún con ese nivel de intimidad conmigo misma, tenía que esforzarme un montón para creer algo mejor de mí.
Hasta que finalmente me pasó.
Y no tuvo nada que ver con logros o con construcciones o aprendizajes. Ni siquiera con todo ese despliegue que hice hacia afuera. Fue simplemente un descubrimiento, una revelación. Encontré que siempre había estado ahí, dentro mío. Y, no sabés! Era mucho más potente que lo que imaginaba, otro nivel de amor, uno irrompible.
***
La propuesta de la charla es súper informal. Va a haber sillones, sillas, reposeras, alfombras y almohadones, para acomodarnos como si nos juntáramos en mi casa. Ah! Traéte el mate si querés. Yo te espero con la merienda.